Aprender inglés sin morir en el intento: 6 ejercicios que sí funcionan

Esta semana he vuelto a Madrid después de unos días fuera.
He escrito un par de posts para LinkedIn y he contestado correos.
Mientras deshago la maleta, ya estoy pensando en las próximas clases y contenidos que quiero preparar.
Si todavía no lo has hecho, puedes:
Cómo ganar fluidez hablando inglés
La fluidez no es cuestión de saber todas las palabras, sino de entrenar la agilidad mental para unir ideas rápido. El primer paso no es memorizar listas interminables, sino usar lo que ya sabes.
Ejercicio: elige 5 frases que uses mucho en español en tu día a día y tradúcelas al inglés.
Luego repítelas varias veces en voz alta, como si estuvieras en una conversación real.
Ejemplos:
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“¿Me puedes ayudar con esto?” → “Can you help me with this?”
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“No tengo tiempo ahora.” → “I don’t have time right now.”
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“Nos vemos mañana.” → “See you tomorrow.”
El “cuaderno de frases”
Crea un documento (Notion, Google Docs o una libreta física) y anota frases completas que podrías decir mañana en una reunión, un viaje o una conversación. No anotes palabras sueltas ni frases que no entiendas o no usarías. Señala el contexto donde la usarías.
Ejemplos:
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Trabajo: “Could you please clarify that point?”
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Viajes: “Where can I catch the next bus to the airport?”
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Ocio: “Let’s grab a coffee later.”
Simplificar tu inglés
Escribe una misma idea para tres públicos distintos:
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Un experto: usa vocabulario técnico. Ejemplo: “Our quarterly performance exceeded expectations due to strategic resource allocation.”
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Un adulto sin conocimientos del tema: usa frases claras. Ejemplo: “We did better than expected this quarter because we used our resources wisely.”
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Un niño de 8 años: usa palabras muy básicas y ejemplos visuales. Ejemplo: “We did really well because we used our stuff in a smart way.”
Cuanto más simple sea tu forma de explicarte, más fácil será que te entiendan.
El poder de las primeras frases
En inglés, tu impresión inicial empieza con tu opening line.
Lo que dices primero en entrevistas, reuniones o charlas informales puede generar confianza o crear distancia.
Ejemplos:
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Formal: “Good morning, my name is Sarah Johnson. It’s a pleasure to meet you.”
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Casual: “Hi, I’m Sarah. Nice to meet you.”
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Amistoso: “Hey, I’m Sarah. How’s your day going?”
Un reto creativo: el “haiku” en inglés
Entrenar con frases muy cortas mejora tu precisión. Escribe un mini-poema (5-7-5 sílabas) sobre algo cotidiano.
Lo importante es elegir bien cada palabra.
Ejemplo:
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Morning coffee steam → 5 sílabas (Morn-ing [2] + cof-fee [2] + steam [1])
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Pages turn beneath my hand → 7 sílabas (Pa-ges [2] + turn [1] + be-neath [2] + my [1] + hand [1])
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Sunlight warms my face → 5 sílabas (Sun-light [2] + warms [1] + my [1] + face [1])
Pensar al revés
Haz una lista de creencias comunes sobre aprender inglés y dales la vuelta.
Ejemplos:
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“Para hablar bien inglés hay que vivir en el extranjero.” → “Many people speak English fluently without ever leaving their country.”
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“No puedes mejorar sin clases.” → “You can improve on your own if you practise every day with the right strategies.”
Eso es todo por hoy.
Monica❤️
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En el 2000 perdí mi empleo de abogado de empresa por un ERE.
Me pregunté ¿y ahora qué hago?
Mi marido (profesor de inglés) me aconsejó dar clases de inglés.
Hice un curso para hablantes nativos de profesor de inglés.
Se llama TEFL.
Una mañana, cuando desayunaba en un bar, antes de entrar a trabajar en L’Oréal como profesora, vi en un periódico un artículo sobre “blogs”.
Investigué un poco y tuve una idea: ¿Por qué no escribir un blog en español sobre inglés para mis alumnos de inglés de L’Oréal?
Sí, esos que se autodenominan “nivel del infierno” porque no entienden “ni papa”.
Y empecé el blog en la plataforma “blogger”.
Era el 2006.
Unos meses después, el periódico El País me contactó.
Yo pensé: “seguro que es una broma”.
No era una broma. Me entrevistaron.
El día que se publicó la noticia en el País sobre el blog, tuve 6.000 visitas en unas horas.
Tiempo después el blog alcanzaba 300.000 visitas mensuales.
Me contactó la editorial Anaya para que escribiera un libro.
El libro se llamó “Inglés para Torpes”.
Les pregunté porqué me habían llamado a mi.
Me dijeron que porque cuando escribieron en Google “aprender inglés” salía yo.
Y así fue como me convertí en una “proto-influencer”.
Aunque ese nombre vino luego, y pasaron muchas otras cosas. Pero eso lo dejo para otro día.
¿Y qué aprendí de todo esto?
Que muchas veces no necesitas tenerlo todo claro para empezar.
Ni hablar inglés perfecto.
Ni entenderlo todo.
Ni saber cómo va a terminar tu historia.
Solo necesitas una cosa: empezar con lo que tienes y para quien tienes delante.
Ese primer blog lo escribí pensando en mis alumnos que no entendían ni papa.
No en ser viral.
No en escribir un libro.
Solo en ayudar.
Y eso es exactamente lo que te animo a hacer tú también con el inglés: no esperes a tener un nivel perfecto para hablar, escribir o compartir.
Usa lo que sabes.
Empieza donde estás.
Porque muchas veces, lo que empieza como una ayuda para alguien, termina cambiando tu vida.